¿Cuáles son los factores que afectan al proceso natural de renovación celular?
Existen múltiples factores que influyen en el proceso de regeneración celular:
Algunos de estos factores no se pueden cambiar, como la edad o el clima, pero lo que sí podemos mejorar son aspectos de nuestro estilo de vida para favorecer un buen funcionamiento de los procesos de renovación celular.
Por ejemplo, reducir el estrés mediante prácticas como la meditación o el ejercicio diario, dejar de consumir tabaco, exponerse al sol de manera moderada y con protección, y usar productos cosméticos que contengan potentes nutrientes de plantas, grasas beneficiosas, minerales, y vitaminas naturales. Estos hábitos beneficiosos estimulan los mecanismos naturales de la piel, como la regeneración celular, y ayudan a prevenir el envejecimiento prematuro de la piel.

Las malas grasas ralentizan el proceso de regeneración de la piel
Hoy en día encontramos malas grasas (sintéticas o industrializadas) en la gran mayoría de marcas cosméticas, desde las químicas hasta las naturales. En las formulaciones químicas encontramos grasas derivadas del petróleo (Petrolatum, Aceite mineral, Siliconas, etc.) y en la cosmética natural se utilizan aceites provenientes de agricultura biológica, pero cuya modificación química las convierte en grasas hidrogenadas (Cetearyl Alcohol, Caprylic/capric Triglyceride, Hydrogenated Rapeseed Oil, etc.).
Es común encontrar grasas industriales en cremas y otras formulaciones cosméticas. La piel no puede reconocer estas grasas artificiales, y en lugar de ser absorbidas, permanecen en la superficie de la piel. Aquellas personas que experimentan sequedad en la piel tienden a sentir un alivio temporal al aplicarse estas cremas, ya que crean una capa superficial que cubre temporalmente la sequedad real de la piel.
Las grasas derivadas del petróleo y las grasas hidrogenadas asfixian la piel
Aunque inicialmente estas cremas pueden parecer beneficiosas porque proporcionan alivio a la piel seca, en realidad las grasas derivadas del petróleo y las grasas hidrogenadas tienen un efecto asfixiante sobre la piel. Lo mismo ocurre con formulaciones que incluyen ceras, como la cera de abeja o la lanolina de lana de oveja. Los resultados reales de este tipo de ingredientes son unos poros más dilatados y, como la piel no transpira, se ralentiza la renovación celular y se acumulan células muertas en la superficie.
Estas células muertas son más secas que otras células y, consecuentemente, al acumularse, resultan en una piel rugosa y escamosa. Esta sensación escamosa da la impresión de que la persona tiene la piel seca cuando en realidad el problema está en que la piel no se ha renovado a tiempo.
En un intento de remediar la rugosidad, las personas tienden a aplicarse más cantidad de cremas con malas grasas, lo que hace que la piel se renueve todavía menos, y entonces vuelven a aplicarse todavía más crema.
Esto lleva a un círculo vicioso y el resultado es una piel más envejecida y aún más seca.