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Tratamiento para la rosácea

El tratamiento para la rosácea tiene en cuenta tanto factores internos como externos que pueden agravar la predisposición hereditaria a desarrollar rosácea.

La piel con rosácea presenta un aumento de la vasculatura, ya que proliferan muchos pequeños vasos sanguíneos y esto le da a la piel un aspecto enrojecido. Factores ambientales como el clima, además de los alimentos y el estrés, pueden provocar que estos vasos sanguíneos se dilaten, resultando en todavía más enrojecimiento en el rostro.

La rosácea empieza a manifestarse con una piel congestionada y puede experimentar períodos prolongados de enrojecimiento e inflamación intensa. Como resultado, la piel comienza a descamarse, lo cual es un síntoma que no ocurre en el caso de la piel con cuperosis. La diferencia entre la rosácea y la cuperosis radica en el hecho que la cuperosis está relacionada con los capilares, mientras que en el caso de la rosácea, toda la piel (y no solo los capilares) está afectada y hay inflamación.

Muy a menudo en la piel con rosácea también aparecen pequeños granos, lo que da lugar a una variante conocida como rosácea con acné. Aunque las causas de la rosácea con acné y el tratamiento interno recomendado son muy similares, hemos desarrollado un ritual específico para tratar los casos de rosácea con acné.

Productos para tratar la rosácea

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Aceite Hidratación Profunda

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Esencia Regenerante Antioxidante

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Aceite-Sérum Reestructurante

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Elixir Lifting Purificante

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Maquillaje Hidratante Natural

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Bálsamo Hidratación Total

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Sérum Reafirmante y Vivificante

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Sérum Capilar Fortificante

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Mascarilla Purificante Termoactiva

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Amaya - Clienta
Rutina de cuidado para la rosácea

Rutina de cuidado para la rosácea

La rutina ideal para tratar la rosácea consiste en calmar la piel, restaurar el manto hidrolipídico y fortalecer los capilares. Es esencial tratar las causas internas y los factores que agravan la rosácea para conseguir resultados definitivos y duraderos.

Rutina de mañana para la rosácea

Limpiar la piel con Alpha Tonic. Aplicar unas gotas de Lumière Éternelle seguidas de unas gotas de Midnight Rejuvenation.

Rutina de noche para la rosácea

Aplicar Sensual Opulence y Alpha Tonic en un disco de algodón humedecido con agua filtrada y limpiar suavemente con movimientos en forma de espiral siguiendo el Wave Cleansing Ritual. Aplicar unas gotas de Midnight Rejuvenation en la cara, el cuello y el escote.

Rutina semanal para la rosácea

Una vez por semana, como última etapa de la rutina, aplicar una capa fina de Instant Liberation como si fuera una crema y dejar actuar durante la noche. Empezar aplicando la mascarilla en una pequeña zona concreta cada noche (frente, mejillas, nariz, boca/barbilla). Después se puede empezar a aplicarla en el rostro entero solo una vez a la semana.

Síntomas de la rosácea

A menudo la rosácea empieza con un historial de piel que se enrojece y ruboriza con facilidad. Los síntomas de la rosácea incluyen enrojecimiento persistente en la parte central de la cara y, a veces, protuberancias rojas e hinchadas y granos parecidos al acné. La piel con rosácea suele enrojecerse y, en algunos casos, el enrojecimiento repetido puede provocar un enrojecimiento permanente de la piel o la aparición de vasos sanguíneos visibles.

En algunas personas también puede afectar a los ojos y dar lugar a ojos y párpados rojos, hinchados, irritados y secos. La rosácea es más frecuente en tonos de piel más claros que, además, son muy sensibles a las agresiones ambientales.

La piel con rosácea suele pasar por fases o brotes, en los que la inflamación y el enrojecimiento se manifiestan en el rostro. En consecuencia, la piel empieza a descamarse para renovarse.

Factores desencadenantes de la rosácea

La piel con rosácea es extremadamente sensible, por lo que muchos factores pueden desencadenar un brote. Algunos de los desencadenantes más comunes de la rosácea son la exposición excesiva al sol, el clima extremo (calor, frío, viento), el estrés emocional, el consumo de alcohol, los alimentos con especias, las intolerancias alimentarias, el gluten, los irritantes que se encuentran en los productos para el cuidado de la piel y el cabello, ciertos medicamentos y el ejercicio físico.

¿Qué causa la rosácea?

La rosácea se ha convertido en una afección cutánea muy común y recientemente incluso muchos jóvenes y niños se ven afectados por esta condición. Para responder a la pregunta “¿qué causa la rosácea?”, tenemos que examinar factores como la dieta, la salud intestinal y la gestión del estrés emocional.

1. Nutrición y rosácea

La relación entre la nutrición y la rosácea es crucial para entender y tratar esta afección cutánea. Una dieta desequilibrada puede provocar una flora intestinal irregular y un intestino permeable.

Recomendamos consumir alimentos ricos en prebióticos como la inulina o el topinambur (alcachofa de Jerusalén). Hay una diferencia importante entre PRE-bióticos y PRO-bióticos. Los probióticos pueden provocar el crecimiento de todos los tipos de bacterias intestinales (las buenas y las malas), lo que puede desencadenar un desequilibrio aún mayor. Los probióticos solo deben tomarse después de realizar un análisis de la flora intestinal y una consulta con un médico especializado en el intestino.

Los prebióticos procedentes de los alimentos alimentan las bacterias intestinales beneficiosas y, por lo tanto, pueden consumirse en la dieta. Los alimentos procesados, un exceso de azúcares, cereales, almidones, zumos de frutas y batidos pueden provocar un desequilibrio de la flora intestinal y un crecimiento de cándida.

El consumo de cantidades elevadas de Omega 6 junto con una deficiencia de Omega 3 en la dieta puede provocar inflamaciones en el organismo, y como consecuencia, la aparición de rosácea.

2. Intestino y rosácea

El intestino y la piel están estrechamente relacionados, por lo que cuanto más permeable sea el intestino, más permeable será la piel. La relación entre el intestino y la rosácea es crucial para comprender esta afección inflamatoria de la piel. Incluso si se consumen los mejores alimentos ecológicos y orgánicos, pero se tiene un revestimiento intestinal dañado o intestino permeable, el cuerpo no será capaz de absorber los nutrientes correctamente.

El intestino permeable también puede provocar importantes deficiencias nutricionales, que pueden afectar a todo el organismo y aumentar la inflamación general. Esto puede provocar que la piel no reciba nutrientes importantes como el silicio, que fortalece los capilares.

Las causas de la permeabilidad intestinal y de una flora intestinal desequilibrada pueden remontarse a años o incluso décadas atrás. El uso prolongado de antibióticos, por ejemplo, puede crear daños duraderos en el intestino y requiere un tratamiento prolongado y una dieta óptima para remediarlo.

Es importante no automedicarse, ya que algunos suplementos podrían desencadenar o empeorar la rosácea. Consultar con un médico o con un especialista en medicina integrativa, que buscará causas externas e internas y, tras un análisis de sangre y otras pruebas, este recomendará un tratamiento integral para mejorar la salud y el estado de la rosácea.

3. El gluten y la rosácea

El gluten puede ser un detonante o una causa de los brotes de rosácea. Estamos rodeados de contaminación, sustancias sintéticas y alimentos genéticamente modificados. Esta combinación provoca un aumento de las alergias y las intolerancias. La sensibilidad o intolerancia al gluten y la celiaquía pueden ser la causa o un factor agravante de la rosácea. Los análisis de sangre que detectan la celiaquía o la sensibilidad al gluten suelen ser inexactos, por lo que es mejor que cada persona lo compruebe por sí misma.

Eliminar el trigo y otros cereales con gluten durante unas semanas y comprobar si los síntomas de la rosácea mejoran. Evitar comer pan y productos comercializados como “sin gluten”, ya que suelen contener ingredientes muy procesados.

En su lugar, elegir sustitutos de cereales que no contengan gluten de forma natural, como el trigo sarraceno, la harina de arroz, la harina de almendras o la harina de castañas. Los cereales de trigo y maíz han sido manipulados genéticamente durante muchas décadas, por lo que es mejor evitarlos por completo, tanto si hay una sensibilidad al gluten como si no.

4. Las intolerancias alimenticias y la rosácea

La rosácea también puede ser el resultado de otras intolerancias alimentarias además del gluten. Estas intolerancias pueden provocar con el tiempo un intestino impermeable, favoreciendo la inflamación intestinal y la aparición de rosácea en la piel.

En caso de tener alergias y problemas digestivos, se debe consultar a un médico de medicina integrativa para que ayude a descubrir las intolerancias alimentarias que podrían causar o agravar la rosácea.

5. Candidiasis y la rosácea

La rosácea puede ser causada o agravada por el crecimiento excesivo de la levadura cándida albicans en el tracto intestinal. Una alimentación desequilibrada con un exceso de cereales y azúcares puede hacer proliferar este tipo de hongo y provocar un desequilibrio de la flora intestinal. En occidente, un gran porcentaje de la población está sujeta a la proliferación excesiva de cándida.

6. Parásitos y la rosácea

Muchas veces los parásitos causan la aparición de la rosácea. Un sistema inmunitario comprometido, una flora intestinal desequilibrada, un crecimiento excesivo de cándida y/o una nutrición desequilibrada pueden permitir que los parásitos se instalen en el intestino. Los parásitos han coexistido con los humanos durante millones de años y la limpieza de parásitos forma parte de la mayoría de las culturas. Los alimentos picantes o la combinación de alimentos con hierbas o plantas específicas forman una parte esencial de las culturas tradicionales para eliminar los parásitos del intestino.

En el mundo occidental, hemos perdido estas costumbres naturales y además los médicos no están formados para tener en cuenta los parásitos. Muy a menudo, los parásitos causan pocos o ningún síntoma evidente, por lo que pueden pasar desapercibidos durante muchos años. Diagnosticar parásitos es extremadamente difícil y requiere análisis de heces específicos. Los médicos especializados en medicina integrativa suelen tener la formación y la experiencia necesarias para diagnosticar y tratar los parásitos.

7. Vitamina D y la rosácea

Una deficiencia de vitamina D influye mucho en el estado de la rosácea. La vitamina D es un protector del sistema inmunitario importante, ayuda a combatir infecciones víricas y es esencial para defender el organismo de cándidas y parásitos. La falta de vitamina D favorece un intestino permeable, lo que a su vez puede provocar la proliferación de cándidas.

La falta de vitamina D también puede afectar a la glándula tiroides y, en consecuencia, al sistema hormonal, lo que puede provocar la aparición de alteraciones inflamatorias de la piel como la rosácea y el acné. Recomendamos realizar análisis de sangre periódicos y tomar suplementos si es necesario, y según las recomendaciones de un médico.

8. Emociones y rosácea

Hay una conexión importante entre las emociones y la rosácea. El estrés emocional puede tener influencia negativa en el intestino y en la piel, causando o empeorando la inflamación de la piel y la permeabilidad del intestino.

La piel enrojecida e inflamada comunica el estrés emocional y patrones de pensamiento tóxicos al exterior. Muy a menudo, no somos conscientes de este tipo de estrés interno, porque muchas experiencias y patrones tóxicos pueden remontarse a nuestra infancia. Si estos problemas no se resuelven, la afección cutánea permanece igual o empeora. Es importante tratar estos problemas emocionales, ya que pueden ser la causa de una profunda falta de confianza en uno mismo, por un lado, y de alteraciones cutáneas como la rosácea, por otro.

El enrojecimiento de la piel de la cara comunica un desequilibrio interno. Cuando investigamos todas las posibles causas de este desequilibrio, podemos hacer cambios en nuestro estilo de vida, lo que con el tiempo conduce a un mejor equilibrio en nuestro cuerpo, nuestra mente, y en consecuencia, también en nuestra piel.

Nuestro estado emocional también afecta al sistema hormonal y, en algunas mujeres, la combinación de estos factores puede influir negativamente en la piel durante la menopausia y provocar la aparición de rosácea.

9. Enfermedades y la rosácea

Ciertas condiciones como por ejemplo, enfermedades autoinmunes, pueden causar o agravar la rosácea. Mejorar todos los demás factores, como el cuidado de la piel, la nutrición, el estilo de vida y las emociones, puede ayudar a minimizar los efectos de la enfermedad sobre los síntomas de la rosácea.

10. Medicación y rosácea

La medicación puede tener una gran influencia directa o indirecta sobre la rosácea. Los antibióticos, por ejemplo, pueden alterar la flora intestinal, lo que puede empeorar la piel de la rosácea. Evitar la automedicación con probióticos, ya que puede dañar aún más la flora.

11. Productos irritantes para la piel y la rosácea

Los productos para el cuidado de la piel pueden irritarla y causar o empeorar la rosácea. Los cosméticos que contienen grasas sintéticas o modificadas químicamente pueden agravar la piel con rosácea, ya que crean una barrera impermeable en la piel. La piel no puede reconocer esas sustancias modificadas y, por lo tanto, permanecen en la superfície cutánea, en lugar de nutrir y tratar en profundidad la afección cutánea.

Es esencial aplicar únicamente productos calmantes y biodisponibles (reconocidos por la piel) que calman y ayudan a regenerar la piel. También recomendamos evitar los cosméticos que contengan sustancias alteradoras endocrinas que puedan afectar negativamente al sistema hormonal y, en consecuencia, a la piel.

12. Limpiadores faciales agresivos y la rosácea

Los limpiadores agresivos pueden empeorar la piel con rosácea con el tiempo. El jabón, el gel limpiador, la espuma limpiadora, etc., contienen sustancias jabonosas o detergentes sintéticos, que no son compatibles con el microbioma y el manto hidrolipídico de la piel.

Si estos productos jabonosos se aplican frotando con movimientos rápidos, la barrera cutánea se resiente y la piel se vuelve más permeable y sensible. En su lugar, optar por limpiadores que contengan aceites prensados en frío, extractos de plantas, minerales y aceites esenciales, que purifican la piel con sustancias biodisponibles.

Hay que evitar frotar la piel, ya que agrava la inflamación. Seguir las instrucciones del ritual The Wave Cleansing para prevenir daños cutáneos y el envejecimiento prematuro.